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Fenix Studio


El pasado 26 de noviembre, Los Cuervos del Malambo estrenaron su show Malamboom, en el Teatro de Ciudad de las Artes, consolidando su arte malambo ante el público cordobés.
La propuesta de estos malambistas fue recibida con un alto calor de aplausos por parte de los que admiraban el zapateo desde la platea. Como base, son nueve los que lucen las botas, compartiendo instrumentos con los otros “cuervos” e interpretando una mixtura de música fusión, canto y baile.
Desde sus inicios, apostaron a la redefinición (amparada en su raíz) de ésta antigua danza folclórica. En un principio, puede observarse la presencia de un diálogo entre el malambo pampeano (suave), norteño (rudo) y la incorporación de leves detalles propios de las destrezas y lenguajes que maneja cada malambista: desde la cepillada, el floreo y el repique tradicional, pasando por el baile descalzo (incluso con algún meneo salsero y latino), hasta un fondo musical ambientado con bajo, batería y guitarra eléctrica (innegable tinte rock).
El clima que buscaban recayó durante todo el show. Las incursiones de personalismo y fusión, otorgaban un suspenso que hizo que la gente no se perdiera fragmento. Desde el juego de oscuridad y luz en el escenario, saltaba el zapateo firme de los “cuervos” y sonaba el compás a través del bombo y el redoblante. Estos artistas, y sobre todo en Malamboom, logran despegar al malambo de la típica competencia gauchesca, para llevarlo al escenario como una coreografía, un show, un baile con aire risueño y festivo.
Se calzaron con botas negras, azules y remataron con botas rosas. Estos bailarines se movieron con pulcritud (siempre con la mirada al frente) y motivaron al público con un vértigo de zapateo increíble. Solistas, de a dos, de a tres, en grupo. En verdad, llevar al malambo a otro lugar que no sea el festival o la academia resulta una novedad y de las buena. Más aun cuando se puede oír clásicos y hacer palmas en todo momento.
Se escucharon muchos conocidos de folclore. Y de rock nacional también. “Rezo Por Vos” de Charly García, “Qué Ves” de Divididos. De hecho, más conocido que el “Himno Nacional Argentino” de Mariquita Sanchez de Thompson imposible. Como repertorio de despedida, realizaron sobre las melodías nacionalistas de la guitarra eléctrica, una versión malambo-percusiva de nuestra escarapela musical: ocho golpes (porque el noveno estaba lesionado) sincronizados, dieron vida a la métrica introductoria que antecede al “oíd mortales”.
Llegando al final, la gente estuvo convencida del éxito. Toda la fusión se adaptó al lenguaje malambo, pero lo despertaba con “adornos” innovadores que consolidaban a estos neo-gauchos como portadores de la bandera malamba-fusión argentina. Vestimenta, instrumento, cadencia. Y para completar: leds azules en los nueve bombos.
Aplausos de pie por parte de un teatro lleno, hicieron que estos “cuervos” malambistas festejen su estreno. Malamboom: más que malambo y mucho más que bombo y zapateo.