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“Somos ladrones de historias”

El proyecto de arte comunitario de Juana Fe.
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Juana Fe. Fotografía: gentileza de Sonoamérica
Juana Fe. Fotografía: gentileza de Sonoamérica
Juana Fe. Fotografía: gentileza de Sonoamérica
 
  • T: Facundo Miño

Juana Fe regresó a un escenario local para presentarse en La Fábrica por tercera vez en el año. En la previa de ese show, elvernaculo.com conversó con Juanito Ayala, su vocalista, para conocer la propuesta de este grupo chileno que se caracteriza por un discurso de fuerte crítica social y rescate de luchadores sociales, aunada con ritmos festivos como la cumbia y adornada con aires latinos.

“En la época de Ricardo Lagos (Presidente de Chile durante el periodo 2000-2006) utilizaban el nombre de la señora Juanita para evidenciar su avance en políticas sociales. La clase política y los profesionales cuando hablan del mundo popular caen en el diminutivo. Nos dimos cuenta que había que validar las cosas por su nombre: ella no era Juanita, ella era Juana porque al presidente nadie le dice Ricardito”, explica Ayala sobre la razón para que el grupo haya elegido llamarse así.

El vocalista amplía la idea: “La señora Juanita es una abuela que vive con su hija y sus nietos en un lugar que se construyó ella cuando se tomaron terrenos en los años 60. Es la que había participado de los movimientos sociales durante 30 años, era una persona capaz de parar una olla común para los que se quedaban sin trabajo, era una señora que había criado a tres generaciones enteras en cualquier barrio”. Así, para la agrupación esa señora emergente de los sectores populares merece un reconocimiento: “Había una manera peyorativa de mirar el saber popular. Y nosotros quisimos revalidar eso en este nombre: nosotros tenemos fe en ese saber popular, en ese conocimiento que lo encarna esta mujer que se llama Juana”.

Hagan correr la voz

La denominación adquirida no es la única referencia al acervo popular. En sus letras predomina la vecindad como escenario en el que se desarrolla buena parte de sus historias. Al respecto, nuestro entrevistado sostiene que el barrio es “la unidad mínima por la cual se forman las ciudades”. Entonces, “si tú quieres construir un mundo más amable, un estilo de vida más solidario, tienes que partir por entender que eres parte de una comunidad. Desde ahí puedes hacer el aporte más grande: instalándote y siendo un actor local”.

No resulta casual que su álbum debut se titulara Con los pies en el barrio. El juego de palabras connota su particular visión sobre las barriadas de Santiago de Chile en las que desarrollaron tareas que exceden los estrictamente musical. “En una primera instancia fuimos a algunos barrios del norte de Santiago, surgidos en base a tomas de terreno, algo muy común en la década del `60. Queríamos ver qué pasó ahí, cómo se construyeron, qué dinámicas sociales se dieron en aquella época, en qué están ahora. Reflexiones que sacamos en talleres con pobladores, salieron en el disco”, recuerda el cantante.

Esas experiencias conforman el caldo de cultivo para sus composiciones: “A nosotros se nos ocurren canciones pero ¿dónde está el sustento creativo? Está en la gente, en los pobladores, en los barrios. Como músicos somos como ladrones de historias. Llegamos a un lugar, tomamos historias y las llevamos e interpretamos pero no tenemos mucha permanencia en esos lugares”.

Causa común

El trabajo social que llevan adelante no es tan frecuente en la actualidad pero Juanito remarca que era “una constante en la canción latinoamericana de los años `60 y `70. ¿Cómo aportamos desde nuestro oficio a esta comunidad? Lo hacemos recuperando la memoria: la nuestra y la local”. Los Juana Fe citan a un compatriota para explicar su visión sobre la propuesta que llevan adelante: “Como dice Jodorowsky, si el arte que yo practico no sirve para sanar, entonces no sirve para nada”. El vocalista cree que existe un ciclo de vida en la música popular y la banda trabaja con el objetivo de aportar al cumplimiento de ese desarrollo. “Nosotros vemos algo en la calle y lo tomamos para una canción. Lo procesamos, producimos,  componemos, creamos, grabamos, suena en la radio y en los recitales y se devuelve a la comunidad. Por eso hacemos el trabajo en los barrios. En el fondo somos un proyecto de arte comunitario”.

El proyecto comunitario reconoce la influencia de la escuela que “iniciaron Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui. Llegaban, se montaban arriba de un camión o de un caballo, uniendo los caminos. Esa es la misión. Si realmente sirve para algo el trabajo de los músicos, es para eso: para unir los caminos y unir las historias”. 

Las reglas del juego

No obstante, Ayala plantea que su rol de músicos requiere una serie de concesiones para nada menores. “La música se desarrolla en un contexto de mercado. Desde que tú eliges vivir de la música, te sometes a sus reglas. Te consigues un lugar para tocar, cobras una entrada y ya estás en una dinámica de mercado. Es ahí donde se genera esta disociación entre el rol social que puede cumplir un músico y la industria a la que solamente le interesa que la música se convierta en una mercancía”. ¿Cómo sobrelleva Juana Fe esa dualidad? “Avanzando lento. No vamos en avión ni en bus, lo hacemos en carreta porque nos permite manejar todo a nuestro ritmo. La carreta nos permite meternos en lugares donde no pueden hacerlo los autos o donde los aviones no llegan. Y a su vez, no nos deja hacer grandes distancias, o nos permitirá llegar a esos lugares en muchos años más”.

Con cuatro giras europeas en sus espaldas, los chilenos decidieron en 2011 comenzar a girar por países vecinos. “Estamos al lado. No puede ser que estemos haciendo tremendo viaje e inversión para Europa y no conozcamos a los que están acá nomás. Este año teníamos la experticia, los contactos, el show lo suficientemente armados para poder hacerlo”. Justamente ese plan los trajo por tercera vez a Córdoba, verdadero récord para un grupo extranjero. Aún cuando sea nuevo por estas tierras, Ayala rescata el valor de la Reforma Universitaria nacida en Córdoba en la que “los estudiantes dejaron una manifiesto para toda América Latina en el que la educación tenía que ser justa”. 

La lucha continúa

El recuerdo nace como resultado de su interpretación sobre las manifestaciones estudiantiles chilenas que meses atrás copaban los noticieros y hoy parecen excluidos de las pantallas. Juana Fe estuvo involucrada desde un comienzo con aquellos reclamos y, como participantes de la lucha, siguen exhortando frente a los micrófonos su voluntad de propiciar cambios reales y radicales. “El gobierno apeló al desgaste y a la invisibilización, apostando a debilitar la popularidad que estaba teniendo. Los colegios y muchas universidades están en toma todavía”. La pelea no es pareja. Ayala considera que se necesitan remontar “30 años de trabajo, aplicando violencia política y económica para poder vender la educación porque no la rige un modelo de desarrollo sino un modelo económico, o sea un negocio. Colocar un colegio es un tremendo negocio”.

Pero no pierde la esperanza: “De 13 mil personas, se pasó a convocar una marcha por Internet y que aparezcan marchas de 100, 150, 600 mil personas en todo Chile. Y eso es un paradigma, es la entrada del nuevo pueblo chileno al nuevo milenio”.

La irrupción de los jóvenes en su país es alentadora para el entrevistado. Su opinión sobre Chile en términos políticos y económicos va en sentido contrario. “Es el ejemplo de la política de Milton Friedman, el capitalista por excelencia, aplicada al Cono Sur de Latinoamérica. Es un experimento que está destinado a fracasar, afortunadamente. De hecho, nosotros todos los días colaboramos activamente para que fracase. Pudrirse en vida porque tienes que pagar cuentas y no puedes desarrollarte como ser humano en cualquier sociedad es un proyecto que no puede ser exitoso”, concluye.

En ese plan, la propuesta de Juana Fe se inscribe como la banda sonora ideal para marcar una visión alternativa de lo popular. Sin menosprecios con ritmo de cumbia, probablemente el género musical más adecuado para esa labor.

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