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La Luciérnaga, cuna de la reinserción social y superación personal para jóvenes cordobeses en situaciones desfavorables, se transforma en un mundo de utopías posibles cuando se mira más allá del número en papel. elvernaculo.com entrevistó a su fundador, Oscar Arias, en aras de la presentación del libro El Mundo de Calito volumen 1 y 2, que recopila las historietas de Adrián Gómez y Chumbi, publicadas en la revista. La presentación será el próximo jueves 17 de noviembre a las 20 en el Salón City del Patio Olmos con entrada libre y gratuita.
Comienzos
Hagamos un repaso por la historia Luciérnaga. Oscar se inmiscuyó en programas para la reincorporación de chicos de la calle mientras trabajaba para el Estado provincial. Estuvo por becar laboralmente a siete chicos en diversas imprentas, cuando estalló la economía con el Efecto Tequila en el ’94 y se fundieron sus sueños.
“En medio de ésta difícil situación”, contó Oscar, “uno de estos imprenteros me muestra que en Europa existía una revista vendida por Homeless (gente adulta que quedó en la calle por cuestiones relacionadas con el consumo de drogas). La característica que tenían estas revistas de calle, era que no se vendían en quioscos, sino que a la exclusividad la tenían el Homeless y que por lo menos el 60 % del precio de tapa iba para la economía de esa persona”.
Con un esquema similar salió el primer número que cada canillita vendió por monedas, logrando obtener con esta venta el mismo dinero que conseguía en un arduo día de parabrisas y semáforos: nace a partir de un grupo “donde a veces somos uno, cuarenta o diez los que sostenemos la edición y los que planteamos los objetivos institucionales para que la revista tenga un sentido”.
En un punto, La Luciérnaga es una herramienta que le sirve al chico como reemplazo de su medio de subsistencia común: calle y malabares. Por otro lado, si la actividad se queda en la mera venta, el proyecto se cae. “Los chicos vienen de historias personales sin cimientos, entonces un soplido fuerte los voltea”, señaló Oscar.
Así, la meta no es vender revista, sino la inclusión social de los jóvenes. Por esto, la capacitación, la educación y la intervención social son los puntos centrales para efectivizar el desarrollo e incluir al canillita en la sociedad. “Esto lo logramos cuando un joven consigue la inserción en el mercado formal de trabajo, donde tiene que haber resuelto sus problemas de convivencia, de trato, de droga, etc”, explicó Oscar.
En fin, La Luciérnaga hoy, significa la posibilidad que tienen muchos jóvenes de remontar, mantener a su familia o simplemente participar en la sociedad, sin tener que incurrir en el delito, institutos de menores o la Policía. Un sueño posible gracias a la credibilidad de los 15.000 compradores.
El libro
Un clásico de cada número es la historieta que Adrián Gómez y Chumbi realizan en todas las ediciones. Cada trabajo surge a partir de anécdotas, vivencias y discursos enteramente propios de la naturaleza de los canillitas. Una naturaleza repleta de historias de vida y visiones del mundo completamente ajenas a las que vive aquel comprador que sale del shopping, entra al banco u observa el detergente desde el otro lado del vidrio.
Numerosos prejuicios y miles de miedos existen en la sociedad. He aquí el principal objetivo: “La historieta busca que el lector pueda incorporar una mirada positiva (y no desde el miedo), sobre lo que les pasa a los chicos. A través del cuento tocás el corazón. Así sacamos una historieta que relate todas las cosas que suceden acá adentro”.
Sin quedarse sólo con la publicación de un compilado de historietas, la propuesta también se perfila con la intención de educar. “A La Luciérnaga vienen muchas escuelas”, comentó Oscar, “por lo que hemos agregado además una sección con ficha pedagógica para que pueda ser trabajado en la secundaria”.
En sus páginas hay humor y risas, pero también hay realidades fuertes que merecen ser reconocidas por la ciudad. Nada mejor que una tirada por las escuelas y una distribución por las calles para sacar a luz el fantástico trabajo que deviene de más de 15 años de Luciérnaga.
Evolución
Lamentablemente, sin dinero nada es posible. Los tres pesos que gana el canillita, el peso que necesita la imprenta y el otro peso que sostiene al grupo de trabajo, ya no coinciden con las cuentas que se manejan en estos días.
Dos son los grandes cambios que se vienen: por un lado, “Necesitamos sumar más auspicios para poder sostener realmente el trabajo social que estamos realizando y, por esta causa, debemos sumar más páginas y entrar en el mundo del color”, explicó Oscar. Por el otro, agrega: “Este nuevo proyecto, implica un relanzamiento editorial de la revista en el que tratamos de reforzar la capacidad de producción, acercándonos a los que tienen el saber hacer, por lo cual, también recurrimos a la gente de elvernáculo”. Como cuenta Oscar, elvernaculo.com, a partir de diciembre comenzará a participar en La Luciérnaga para acompañarla en los nuevos caminos que vienen.
En vísperas del nuevo año, la renovación y las nuevas ideas que encabeza La Luciérnaga, ícono del trabajo social en Córdoba, significan una interesante noticia para las tres patas que sostienen esta red: los lectores, los canillitas y el equipo que podrá sostener el proyecto con alas nuevas.
Felicitaciones a la Luciernaga por seguir apostando!!!
y suerte en este nuevo proyecto!!!
Felicitaciones también a los periodistas de El Vernáculo por mantener viva en la comunidad la llama de este proyecto tan entrañable para los cordobeses. Éstas son las noticias que verdaderamente importan a la hora de construir una sociedad más justa y solidaria que nos incluya a todos. Muy buena la nota!!!!