música

Motor que nunca deja de rolar

La Ventura de Manu Chao en Córdoba sacudió el Estadio Juniors.
Fotos (4)
Manu Chao en Córdoba
Manu Chao en Córdoba
Manu Chao en Córdoba
Manu Chao en Córdoba
 
  • T: Agustín Gallardo Seguí

En el tan esperado 17 de noviembre, Manu Chao detonó el éxtasis contenido de los cordobeses con la segunda fecha argentina de su gira La Ventura, en el salón cerrado del Estadio Juniors. 

Habían pasado las 21, mientras tres cuadras de cola de gente se las ingeniaba para entrar y algunos desesperados procuraban comprar entradas sobrantes por la calle.

Frente al escenario, cuando la muchedumbre abordó la fase de apelotonamiento, el folklore de recital comenzaba a olerse. Puchos, cerveza, sudor, entre otros humos, vestían el paisaje de humanos que se multiplicaba a cada minuto.

La gente, dispuesta a explotar sus energías, se volteó hacia las tarimas cuando las luces apuntaron el ingreso y elevó su grito pelado cuando Manu dio comienzo al viaje soundsystem “Por la Carretera”. A partir de ese momento se estableció el desequilibrio perfecto, donde el reggae descansado penduló con un ska frenético y las leyes de la proxémica resultaron ultrajadas: la gente saltaba y se apelmazaba sin dar importancia al efluvio general, los pisotones o el particular pogo centrífugo que genera el ritmo de “El Hoyo”.

La masa no calentó los motores, los derritió. Clásico tras clásico, se enardecía la sensación térmica mientras algunos se arriesgaban a refrescarse con una cerveza que, a esas horas, parecía salir del horno. Otra variable en aumento era la efervescencia de los fanáticos que se potenciaba al cubo con cada coro multitudinal: “Me Gustas Tu”, “Welcome To Tijuana”, “Minha Galera”, “King of Bongo” y “Iron Lion Zion”. Respiros reggae que se destartalaban en un ska-punk espectacular.

La marca de lucha nunca falta, y menos en esta ocasión, donde las banderas se alzaban en contra de la mina, en defensa de los árboles, del agua y de América Latina. Sumado a esto, los versos del Negro Chetto sobre el compás de la banda y la aparición de Oscar Arias, el padre de La Luciérnaga, elevaron la voz por la problemática del Código de Faltas en Córdoba y la carga de prejuicios que recae sobre muchos jóvenes a causa de esto.

Anualmente, decenas de miles de personas son detenidas por aparentes infracciones al Código de Faltas. Esta realidad, también se ve manchada por el uso abusivo e ilegal de las facultades de detención que aplica la Policía. Menuda inconstitucionalidad. Ante los problemas con el merodeo, la portación de rostro y las supuestas estadísticas que se deben cumplir. Así, el discurso de Oscar Arias redobló el grito del público mientras Manu sostenía el afiche de la quinta Marcha de la Gorra para pedir el fin de las detenciones arbitrarias y la derogación del Código de Faltas.

Con casi dos horas de fiesta frente a más de 5000 personas, Manu, Gambeat (bajo), Madjid (guitarra) y Philippe (batería) iniciaron la etapa de amague. El cuarteto explosivo, observando al público hambriento, decidió empachar esos cuerpos con una sobredosis de salto y grito. Y mientras jugaban yendo y viniendo, arrojaron sobre el gentío los últimos cuatro temas que absorbieron el poco combustible que le quedaba a la máquina.

Sin más fuerza, la multitud se dispersó hacia afuera, en vista de los puestos de comida y la celebración de los 20 años de La Colifata en la Plaza San Martín. Nada más que pedir a este franco hispano que nunca deja de rolar, el año puede acabar tranquilo.

Conversación

  1. Memilia22 noviembre, 2011 Responder

    Escelente cobertura!
    Leerlo es revivirlo!
    Y sí….2011 ya podés terminar si querés!
    Gracias por tanta alegría Manu Chao!

Sumá tu opinión ✍