killer palomas

“You’re so fuckin’ special. I wish I was special. But I’m a creep, I’m a weirdo”

El Mal del Cagón II
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  • T: Killer Palomas

-Sí, sos vos. La que describo en ese texto sos vos y lo que digo es lo que siento.

“¿Me das permiso?”, con esa frase tan cotidiana y pragmática la señora que viene sentada a mi lado en el colectivo me saca de ese maravilloso mundo de ensueños. El E1, a pesar de su escenografía rutinaria, es un buen lugar para encerrarte en tus sueños, mientras la brisa te da en la cara. Por supuesto sería mucho más lindo mirar la monotonía del paisaje en compañía de ella, todo el cemento de esta ciudad pesaría menos con ella al lado.

Acabo de verte y nuevamente fui víctima de mi maldita timidez, me acerqué y te hablé pero no puedo sacar todo esto. Toda tu belleza se me viene encima y quedo ahí estancando solo diciendo cosas obvias o tratando de parecer un perdedor cool.

Leíste el capitulo anterior pero yo todavía no puede leer cómo lo tomaste, no me das muchas señales. Por momentos mostrás interés pero hay días en los que paso a ser un poste más.

Eso juega con mi ánimo, ya que paso de creer que en cualquier momento se viene la explosión y voy a poder estar a tu lado a caer en la tristeza y pensar “¿qué me hizo creer que una chica tan linda me va dar bola?”. Esos son los peores días.

Pero casi como si te dieras cuenta, ahí apareces y me iluminás dos minutos (si, a veces soy barato) con tu atención y revivo. Me quedo mirándote y me encanta la ternura de tus uñas mordidas y la particularidad colorida que en vos toman tus tatuajes.

El verte por momentos es una tortura, pero cuando me regalás esos pequeños abrazos y esos besos que quedan resonando en mis oídos, siento que es lo mejor que me puede pasar en el día.

Le comento a mi editora que voy a seguir escribiendo sobre esta historia y ella, siempre con su sentido de protección, me dice “fíjate por ahí no te hace bien y no quiero que sea una tortura escribir la columna”. Le agradezco por cuidarme pero al menos esto es un bálsamo.

Aunque a veces siento que nada de esto sirve si no tomo el valor para encararte y tirarme sin mirar la pileta, aunque no tenga mi pato de hule y el bañero no esté. De eso se trata también, de sentir ese vértigo, esa sensación de vacío en la panza, que puede terminar en un hermoso aterrizaje o estrellándote de cara en el fondo.

Sos tan especial, con la música que escuchás, la manera en que unís las palabras, cuando aparecés con tus chupines y las Vans desatadas. Yo soy tan perdedor, estoy mal vestido, desalineado, siempre con la mirada al piso y a veces soy patético cuando estoy con vos. Porque ni siquiera es miedo: es que no puedo reaccionar ante toda tu luz.

Estos son los mensajes de un perdedor que escribe con sinceridad; nada de esto es pose para sacar un beneficio superficial. Está hecho con el rejunte de mis sentimientos por una sencilla razón: tratar de curar este mal, el mal del cagón.

 

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