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El verano en Madrid, además de traer el calor a la ciudad, año tras año, nos trae el Festival de Fotografía más importante de España: Photo España (PHE). Este se realizó a lo largo del mes de julio y el corriente año concentró la mayoría de sus exposiciones en la calle Alcalá, arteria principal de la metrópoli madrileña.
En su XIV edición, el Festival de Fotografía y Artes Visuales, llevó como título: Interfases. Retrato y Comunicación y ofreció un programa de 68 exposiciones en 61 sedes entre museos, galerías de arte y salas de exposiciones. Participaron 370 artistas y creadores de 55 nacionalidades.
En PHE se dan a conocer proyectos fotográficos, videos e instalaciones de artistas nacionales e internacionales, como así también el trabajo de nuevos talentos y los ganadores de Descubrimientos PHE.
En una calurosa tarde madrileña fuimos a visitar la exposición Peso y Levedad, en el Instituto Cervantes. La elegimos porque en ella exponían sus trabajos quince jóvenes fotógrafos latinoamericanos que nos invitaron a reflexionar y acercarnos a las distintas realidades del territorio geográfico y mental latinoamericano. Se trató de una exposición en la cual nos hallamos entre el humanismo y la violencia.
El grupo de artistas que expuso está formado por los argentinos Santiago Haffors, Daniel Ramón Baca, Diego Levy, Pedro Linger y Myriam Meloni; los brasileños Álvaro Villela, Pedro Motta y Ricardo Barcellos; los mexicanos José Ernesto Muñi, Eunice Adorno y Mauricio Palos; los venezolanos Juan Toro y Leonardo Ramírez; el nicaragüense Mayerling García, y el colombiano José Luis Rodríguez Maldonado.
Al ingresar, lo primero que impactó de la sala de exposiciones fue el fuerte color rojo sangre donde se encontraba plasmado el titulo de la misma, junto a las fotografías de Leonardo Ramírez (Venezuela, 1987). En su muestra fotográfica, Los Anegados, critica el sistema penitenciario de su país. En Venezuela se llama anegados a los prisioneros, que para salvar sus vidas se cosen la boca como medio de protección contra las amenazas de bandas rivales, o bien, para presionar al Estado en búsqueda de un traslado de prisión.
Otras de las obras que más nos impactaron fueron las del argentino Diego Levy, quien apuesta por un proyecto audiovisual al que ha titulado Golpes. Es una secuencia de video que registra los movimientos de combate de un grupo de ex boxeadores que, ante una cámara fija, golpean al aire sin cesar porque en la vida “no se puede bajar la guardia”.
También, los retratos de la italiana residente en Argentina Myriam Meloni nos mostraron la realidad brutal de los adictos al paco, condenados a vivir bajo el umbral de la pobreza. Su trabajo, denominado Frágil, es “un retrato de los cuerpos, las mentes débiles y de los desequilibrios familiares”, según la artista.
En ésta exposición se refleja una vez más Latinoamérica desde la mirada de sus propios hijos, quienes viven estas realidades día a día y nos invitan al conocimiento de la manera que mejor saben hacerlo, a través de la imagen que habla por sí misma.