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Fenix Studio
En la estructura creacionista de este poema el mundo germina en la noche húmeda de la ciudad. Alarcón va de sí a todos y al todo, es uno y nosotros, confundiéndose en los flujos internos de la vida y de las cosas.
Las palabras se purgan en el sexo y nacen a las luces de una urbanidad mítica, que permanece en el estadio del neón.
Escribir no es más que una respuesta / al sol que todavía no veo
Desde esa premonición nocturna, cada luz que los ojos encuentran desnuda una verdad artificial, brinda su intenso resplandor, hasta la ceguera o éxtasis final.
Diego Alarcón nos contó de la búsqueda de unidad en su libro, mediante “un sentido que lo recorra más o menos subterráneamente, apareciendo acá y allá, ocultándose otras veces, tiñendo el texto en su integridad”. Privilegiando la estructura: “Que cada poema refleje esa idea, transfiriéndola (más potenciada, más clara) a los otros.”
Por su intención y su expresividad desnuda, este libro circula como prueba de que, en esta ciudad y tiempo, la poesía sigue acunando la inquietud por algún origen.
+info
En 2009, Diego Alarcón publicó la novela Las plazas ya no tienen nombre para mí (Recovecos).
Ni Siquiera las Aguas se presentó a fines del año pasado de la mano de La Tía, una productora que suma la edición de libros a su propósito de difusión de productos artísticos, sin límites de formatos o géneros, en la ciudad de Córdoba.